“Internet es territorio de Estados Unidos, necesitamos soberanía digital”

Entrevista a Juan Carlos De Martin, profesor del Politécnico de Turín • Por Riccardo Antoniucci

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¿Ves estrellas, Superman fascista?, Raymond Pettibon (2015)

¿Ves estrellas, Superman fascista?, Raymond Pettibon (2015)

Original en italiano: Il Fatto Quotidiano, sábado 29 de agosto de 2026 • Traducción: Dazi Bao

“Es una decisión sin precedentes y muy grave. Hay un decreto del ejecutivo de Washington que no presenta pruebas que respalden la designación de Autistici/Inventati como organización terrorista, pero que, como en otras ocasiones, impacta de manera extrajudicial sobre un sujeto fuera de Estados Unidos”. Juan Carlos De Martin dirige el Centro Nexa sobre Internet y Sociedad del Politécnico de Turín, donde enseña informática. Es especialista en derechos en el mundo digital y ya ha intervenido sobre los casos de Wikileaks y Julian Assange. Ante la noticia de la designación del colectivo hacktivista Autistici/Inventati, activo desde hace veinticinco años, como organización terrorista, reacciona con estupor, pero ve claramente las causas. “Aunque hubiera elementos de prueba, no puedo descartar que los haya, se deberían haber seguido los canales establecidos e informado al gobierno y a la magistratura italiana. Cancelar de la noche a la mañana un colectivo que ofrece servicios de Internet es, de hecho, un precedente pasmoso, pero también peligrosísimo para todos los usuarios de la red”.

La medida apunta a un sector política específico, sin embargo...

Forma parte del proyecto anunciado por la administración de Trump de atacar al llamado “movimiento Antifa”, a pesar de que no existe ninguna organización estructurada. En el encuentro convocado por Marco Rubio sobre el tema, entre los sesenta países invitados también participó Italia.

¿Por qué este asunto es grave para todos?

Recuerda que Internet es una infraestructura estadounidense, surgida como un proyecto militar a finales de los años sesenta. También la industria de las computadoras nace en Estados Unidos, un país que ha promovido el mundo digital dedicando muchas energías y recursos para obtener una ventaja estratégica y mantener a las empresas estadounidenses a la vanguardia de la innovación.

¿Qué pasó con el movimiento por la red “libre”?

Yo sitúo el punto de inflexión en 2010, con el bloqueo de los canales de financiamiento de Julian Assange y la persecución contra Wikileaks tras la publicación del famoso material sobre las torturas en Irak. En ese entonces, por cierto, ni siquiera hubo un decreto ni una orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos: las instituciones bancarias decidieron cerrar las cuentas de Assange por su cuenta. Desde entonces, la actitud represiva se ha vuelto más explícita y descarada. La cuestión –y esto también se aplica a las sanciones impuestas, por ejemplo, contra Francesca Albanese– es que muchas infraestructuras esenciales de nuestras sociedades europeas, y no solo de ellas, están vinculadas a Estados Unidos. Los circuitos bancarios como SWIFT, las tarjetas de crédito –donde existe básicamente un duopolio de Mastercard y Visa– y, por supuesto, también Internet. Las agencias que administran los dominios de los servidores, en el caso de Autistici/Inventati. Todas estas infraestructuras cuentan con una presencia estadounidense muy fuerte, y hasta las empresas que no tienen sede del otro lado del oceáno hacen muchos negocios con Estados Unidos y temen las repercusiones. La eficacia de los decretos de Washington se debe a su enorme peso económico y a que controla las infraestructuras digitales.

Después de WikiLeaks, ¿qué ha cambiado?

Las mismas empresas, que ya eran grandes, se han convertido en colosos. Microsoft era y sigue siendo importante, pero Google o Facebook en 2010 no tenían la capitalización actual. Esos años han sido un punto de inflexión también para el crecimiento de Palantir, a la que hemos aprendido a conocer. Por lo tanto, el panorama, en definitiva, es el de actores más grandes y medidas de censura mucho más explícitas.

¿Pero existe hoy la posibilidad de una Internet libre? ¿Territorios digitales alternativos a las Big Tech?

Es un punto importante. Precisamente en la primera década del 2000, ante el crecimiento del dominio de las grandes tecnológicas, muchos activistas informáticos pensaron que podían defenderse utilizando la criptografía, con Assange a la cabeza. Este movimiento, que recibió el nombre de cypherpunk, se basaba en la idea anarcoindividualista de que la tecnología podría servir de escudo contra los peligros de la tecnología. En resumen: hagamos software libre y, con el software libre, lograremos resistir a las grandes potencias digitales. Creo que esta corriente de pensamiento ha sido víctima de una ilusión. No solo porque ninguna herramienta es técnicamente perfecta, sino porque la historia y la actualidad demuestran que cuando los Estados, sobre todo Estados Unidos, quieren invertir recursos, pueden superar cualquier barrera tecnológica. El punto más general es que, en mi opinión, la solución no está en el uso individual o de nicho de las herramientas digitales, sino en construir una propuesta política global para cambiar la infraestructura. Solo así se podrá librar una verdadera batalla por los derechos civiles en el ámbito digital.

¿Qué debería contener esta plataforma?

Hacer uso de los mecanismos de la soberanía nacional para crear también contramedidas y contrapoderes frente a los procesos que hemos discutido. Infraestructuras digitales públicas, por ejemplo, bloquear las intromisiones extranjeras en el territorio. Es lo que ha hecho China, pero también, en parte, Corea del Sur y Rusia. Más allá de los juicios políticos, han logrado forjar espacios de soberanía digital.


Juan Carlos De Martin es profesor titular de Ingeniería Informática, cofundador –junto con Marco Ricolfi– y codirector del Centro Nexa sobre Internet y Sociedad del Politécnico de Turín (en colaboración con la Universidad de Turín). Desde mayo de 2025 es miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Turín. Desde 2011 es profesor asociado en el Berkman Klein Center for Internet & Society de la Universidad de Harvard (de 2011 a 2015 fue profesor invitado).

Es autor de los libros Contro lo smartphone: per una tecnologia più democratica [Contra el smartphone: por una tecnología más democrática] (ADD, 2023) y Università futura: tra democrazia e bit [Universidad futura: entre la democracia y los bits (Codice Edizioni, 2017), ambos publicados bajo licencia Creative Commons y disponibles (en italiano) para su descarga gratuita en línea, así como de más de 160 artículos científicos, capítulos de libros y patentes internacionales.

Riccardo Antoniucci es periodista profesional desde 2020. Trabajó como intérprete y facilitador para medios internacionales y como creador de videos independiente para la agencia de noticias francesa AFP y la estadounidense Associated Press. Dedicado a temas de cultura, medio ambiente y noticias de actualidad, en la actualidad cubre principalmente noticias internacionales, sobre todo de Medio Oriente. Trabaja para el periódico Il Fatto Quotidiano.